Labio Leporino

Labio Leporino

El Labio Leporino, es un defecto congénito que afecta al labio superior y al paladar.

Así, puede aparecer como una pequeña hendidura en el labio o bien tratarse de una fisura completa en el labio que llega hasta la base de la nariz.

Ocurre cuando el labio superior y el paladar no se desarrollan correctamente. Esto sucede en los primeros meses de embarazo.

El labio leporino suele diagnosticarse durante a gestación y/o al momento del nacimiento. Es fundamental seguir las recomendaciones del especialista para su correcto tratamiento.

Causas del Labio Leporino

Hay varias razones que pueden provocar labio leporino, como causas genéticas heredadas, drogas, virus u otras toxinas que pueden provocar defectos genéticos, y también puede aparecer asociado a otros síndromes o anomalías genéticas

  • Factores hereditarios, el factor herencia está presente en un 20 a 25% de los casos, como factor dominante.
  • Factor Genético, dicho factor describe el LPH como característica de numerosos síndromes.
  • Factores Ambientales, incluyendo algunas enfermedades infecciosas que aparecen durante el primer trimestre de embarazo, como la rubéola. Otros como las radiaciones, el tabaco, uso de medicamentos no permitidos durante el embarazo o contacto con sustancias químicas.
  • Factores Nutricionales: la deficiencia de vitaminas del grupo B puede producir alteraciones de la formación de los órganos (organogénesis), apareciendo malformaciones de tipo de división de paladar.
  • Estrés

Problemas que provoca el Labio Leporino

El labio leporino,

    • Afecta la apariencia de la cara.
    • Conlleva problemas para alimentarse y dificultades en el habla.
    • Puede provocar infecciones del oído.
    • Problemas para aumentar de peso.
    • Flujo de leche a través de las fosas nasales durante la alimentación.
    • Retraso en el crecimiento.

Tratamiento

La cirugía para tratar el labio leporino suele realizarse cuando el niño tiene entre 6 semanas y 9 meses de edad y pueden necesitarse una o varias cirugías posteriores.

Hoy en día, los defectos anatómicos faciales pueden corregirse quirúrgicamente por el cirujano maxilofacial: labio (queilorrafia), paladar (palatoplastia, veloplastia), premaxila (injerto hueso) o nariz (rinoseptoplastia).

Los tratamientos adecuados en cada caso concreto y con un especialista es fundamental, ya que de los resultados que se obtengan dependerá la futura adaptación social del niño. Hay que tener en cuenta que cada estructura anatómica de la cara tiene una edad recomendada para su óptima corrección a nivel quirúrgico en función de su desarrollo, por lo que es importante el seguimiento de estos pacientes.

Normalmente estos pacientes, requieren varias cirugías tanto primarias como secundarias.